Boda en los Claustros de Ayllón

¡Iniciamos blog en el 2018! Ya casi olvidadas las fiestas navideñas, ¿no os pasa? Te metes en la vorágine del día a día y parece que ha pasado un mes desde que andábamos brindando por el año nuevo. Retomamos blog con otra de nuestras bodas de la temporada 2017, la boda de Carlota y Samuel en los Claustros de Ayllón.

Boda en los Claustros de Ayllón

Antes de empezar a contaros cada detalle de esta boda… si no conocéis aún Ayllón, sin duda, os invitamos encarecidamente a que vayáis un sábado a pasar el día. ¡Un pueblecito precioso, con una muy buena gastronomía y una gente encantadora! El Hotel Ayllón muy recomendable si queréis pasar una noche, con un diseño muy cuidado y lleno de detalles. Y por supuesto, si estáis pensando en casaros… ¡los Claustros de Ayllón os va a enamorar!

Conocimos a Carlota y Samuel en la feria 1001 Bodas, una pareja muy tierna y cariñosa, es ver cómo se miran y notar el amor que sienten… de esas parejas que te dejan huella! Apasionados de los viajes, tenían clara la temática para su día. 

¿El primer paso? Diseñar su invitación de boda: personalizamos para ellos nuestra invitación Postal Vintage, incluyendo una imagen de las Cataratas del Niágara, donde Samuel le pidió matrimonio (¿puede ser más especial?). 

Tras muchos mails, fotos de inspiración, ideas… (fue un gustazo personalizar su boda, por lo claro que lo tenía todo, por lo resumido que iba cada mail, por la de información que nos facilitó para acercarnos a lo que buscaban…) llegó el día. Pero no sólo el equipo Dimeic estuvo ese 9 de junio dándolo todo… Carlota y Samuel confiaron en grandes amigos el decorar gran parte de la finca (la zona de banquete, parte de la ceremonia civil…), una boda llena de cariño y entusiasmo por parte de todos.

Y llegó Carlota, con su permanente sonrisa, escoltada por sus damas de honor, esas amigas que se pasaron el día trabajando codo a codo para ayudar a qué todo estuviera perfecto… Carlota, preciosa con vestido de Jesús Peiró, tocado de Lola Aragón y ramo de novia de Flores en el Columpio. Samuel, con sonrisa nerviosa, con chaqué a medida de El chaqué Inglés.

Un seating con temática viajera indicaba a cada invitado su lugar en el banquete, mientras que durante el cóctel no hubo quien no se hiciera fotos con las iniciales de los novios personalizadas para la ocasión.

Tras el banquete, nuestras letras tapizadas a mano (PSJ) presidían la mesa de dulces montada por los Claustros de Ayllón, para que los invitados disfrutaran de una bonita noche entre ruinas iluminada con la luz de la luna y nuestro LOVE de madera con bombillas.

Agradecer infinitamente a Carlota y Samuel por su confianza en Dimeic, por lo fácil que lo hicieron todo y por su entrega y entusiasmo durante todo el proceso. 

Gracias Gustavo Pinela por retratar cada instante y a los Claustros de Ayllón por mantener ese paraje tan romántico y especial, ¡deseando hacer otra boda entre esas ruinas!

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